Saltar al contenido
no tan productivo
Publicado:

Mi EDC de productividad y autocuidado: lo que llevo a diario

Lo que llevo cada día para rendir sin quemarme: mochila, riñonera, libreta, e-reader, dos móviles, gafas de luz azul y cascos con cancelación.

💡 llevo años cambiando de casa y de lugar de trabajo, así que mi everyday carry está pensado para estar bien allí donde esté. Todo cabe en una riñonera: libreta, e-reader, dos móviles, gafas de luz azul, cascos con cancelación y pocas cosas más. No son pirulas para sentirse productivo: es el kit mínimo que garantiza un nivel de productividad y cuidado personal en cualquier sitio.

El vídeo

EDC: mis esenciales diarios para productividad y cuidado personal

Al reproducirlo se carga desde YouTube (Google), que puede guardar datos en tu navegador.Más información· Verlo en YouTube


El problema real: la vida cambia de sitio, tú no

Gran parte de mi vida ha pasado por cambiar de casa y de lugar de trabajo. Eso me ha llevado a desapegarme del lugar: para ser productivo y estar bien, lo importante no es tanto dónde estás, sino lo que haces, tus hábitos y cómo usas lo que tienes alrededor.

De ahí este EDC (everyday carry): todo lo que llevo a diario para que, esté donde esté, pueda estar cómodo y asegurar lo que para mí es la productividad bien entendida: un nivel mínimo que garantizo pase lo que pase. Tras años de iteración, lo que queda es lo que sobrevive.

El empaquetado: mochila y riñonera

El sistema tiene dos niveles: mochila para el kit completo y riñonera para lo esencial. La riñonera es el truco inteligente: no todos los días necesitas todo. Muchas veces no te llevas ni la mochila ni el ordenador; con la riñonera y cuatro cosas —o directamente con el boli en el bolsillo— vas sobrado. Llevarlo todo todos los días sería agobiante.

Autocuidado: lo primero

La libreta. Siempre disponible, en la mesa de trabajo o encima a diario. Es una de las grandes salvadoras del uso del móvil, tener un libreta a mano te ayudará a rellenar esos tiempos muertos que antes iban a la pantalla. Y a nivel mental tiene algo muy valioso: vaciar la cabeza en vez de rellenarla. Las ideas descansan aquí y descansan felices.

El e-reader. Quien aprecia su desarrollo lee; es un hábito buenísimo y no tengo que convencerte de eso. Llevarlo siempre a mano —en lugar del móvil— convierte cualquier espera en media hora de lectura.

Dos móviles. Un smartphone y uno básico. Al salir de casa decides activamente qué necesitas hoy: si toca estar pendiente de instrucciones complejas, mapas o fotos, cojes el smartphone; en la mayoría de ocasiones basta con algo que permita atender y hacer llamadas. Sales con lo mínimo y la mayoría de los problemas derivados del móvil se esfuman.

Suplementación. A veces nada, a veces una cosa, a veces dos: lo que toque en cada momento.

Gafas de luz azul. Desde que las uso no hay día en el que me vaya a la cama sin ellas. El fundamento: la luz azul solo existía en el sol durante nuestra evolución, y ahora la emiten pantallas, leds y bombillas. Tu cuerpo la interpreta como «es de día», frena la melatonina y llega tarde al sueño. Las que funcionan son ámbar o rojas —no son lo más estiloso del mundo—, pero su impacto en el descanso puede ser sustancial. Si compras unas «estilosas» y transparentes, fíjate qué porcentaje de luz azul filtran de verdad: probablemente muy poco.

Productividad: lo que uso para sentarme y currar

Cascos con cancelación activa de ruido. La gestión de distracciones es una de las partes más importantes de la productividad, y muchas veces lo que te impide concentrarte es el ambiente: el ruido, el que habla, lo que no controlas. La cancelación activa es prácticamente la única solución para controlarlo —no vas a ir diciéndole a la peña que se calle—: crea tu burbuja de tranquilidad en cualquier sitio y de paso es tu música trabajando. Ahora mismo llevo unos Huawei FreeBuds Pro 3.

Tapones Loop. Protección analógica contra el ruido, enganchados al kit: sin batería y sin depender de nada. Para los sitios donde no toca llevar cascos puestos.

El ratón. Obligatorio de toda la vida: mejora tu velocidad y cómo te manejas en la interfaz. En mi caso el Logitech Master MX 4. Hay días que transporto el setup completo (elevador, monitor, teclado y ratón) y días que con el ratón y el portátil basta.

El ordenador. Un LG Gram de 2017-2018 que me lleva acompañando unos 6 años. No necesito más: le saco el jugo al que tengo antes de mirar otro.

Conclusión: concentración entrenada, no gadgets

Fíjate en el resultado: no son cientos de cosas, cabe todo en una riñonera y no llevo nada extravagante. No se trata de gastarse el dinero para sentirse más productivo, sino de ser productivo de verdad: entrenar el hábito de la concentración y ser capaz de llevarlo a un buen nivel casi en cualquier momento y lugar.

Para seguir por aquí: