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no tan productivo
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Romper una racha de poca productividad: mi procedimiento de emergencia

Nueve pasos para salir del bucle de días malos: abandona la tarde, 8 horas de sueño, killer paper, un solo objetivo y lo más importante, perdonarte.

💡 prueba a seguir este método para salir de una mala racha de productivdad

El vídeo

Romper una racha de poca productividad

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El problema real: días malos que se encadenan

Quería hacer el vídeo hace unos días, pero un tiempo sin grabar y se me acumulaban las tareas… Hay veces que tienes una mala racha de unos días: no te concentras, no te pones a lo que quieres, y llega un punto en el que dices “ya no puedo más, quiero ponerme a trabajar”, pero no arrancas.

Para eso sigo un procedimiento de emergencia que me rescata de ese estado y me vuelve a enchufar (o por lo menos lo intenta).

El procedimiento de emergencia, paso a paso

Paso 0 (la tarde anterior): abandona la tarde

El procedimiento empieza el día de antes. Asumimos que llevas unos días de mala productividad y hay una tarde en la que decides que ya está bien: estás distrayéndote, escroleando. Pues nada asume que la tarde está “perdida” y abandónala*. No pasa nada: cierra el teléfono, cierra lo que sea, sal a pasear. Esa tarde la das por descanso. El siguiente día es el día que vas a remontar.

Paso 1: acuéstate pronto, sin estímulos, 8 horas de sueño

Asegúrate de acostarte pronto sin móvil y sin estímulos, y de hacer las 8 horas de sueño. Este es el primer paso porque levantarse con toda la energía, es la base: estas épocas de poca productividad casi siempre vienen acompañadas de malos hábitos como acostarse tarde, dormir poco.

Paso 2: deja todo a cero

Al levantarte, ordena la mesa de trabajo y el cuarto. Una mala racha suele venir acompañada de un desorden gradual del espacio físico que te rodea. Asegúrate de vaciarlo todo a cero: limpias, organizas, y la mesa queda en un estado que dé ganas de sentarse a trabajar.

Paso 3: 15 minutos de escritura (y una meditación guiada)

Te sientas con una hoja y escribes durante 15 minutos todo lo que te pasa por la cabeza: “no estoy actuando por esto, esto es lo que me está impidiendo hacer X, me está costando trabajar por Y, lo que quiero hacer es Z”. Está comprobado que escribir ayuda a aliviar y aclarar la mente. Llevamos muchas horas dentro de nuestra cabeza con cosas que queríamos hacer y no hemos podido, miedos e inseguridades: lo cogemos de la cabeza y lo descargamos en el papel.

Paso opcional (3 y medio): 10 minutitos de meditación guiada que encuentres en internet. Escritura + meditación te reinician y te meten en modo “empezar otra vez con energía nueva”.

Paso 4: limpia las fuentes de dopamina baratas

En esos días desconcentrados, unas cuantas fuentes de dopamina fácil han sido las dueñas de tu atención: juegos, vídeos, el móvil… Asegúrate de limitarlas y bloquearlas. No se trata de resolverlo todo, sino de que cuando sientas el tirón te encuentres con una barrera que tú mismo te has puesto.

Paso 5: establece un horario para el día

Hemos tenido unos días desastrosos, no pasa nada, este día nos reiniciamos. Ponte el horario delante: bloques de lo que quieres hacer en cada momento. Aunque luego lo cumplas mejor o peor, tenerlo escrito cambia el día.

Paso 6: establece UN objetivo

De esos días de procrastinación, hay una o dos cosas que llevas evitando. Para mi, fué grabar ese vídeo. Esa cosa evitada es tu objetivo único. Si la cumples, tienes que saber dos cosas: el resto se volverá mucho más fácil, y puede que el resto ni siquiera haga falta, porque lo primordial lo tienes como objetivo y será lo primero que hagas.

Paso 7: cumple el horario

Hoy es un día importante, y por eso el horario se cumple bajo cualquier circunstancia. El horario existe para que no vuelvas a caer en la rueda de la distracción.

Paso 8: trabaja sin distracciones

Llevas días distraido: a la mínima, recaes. Al ponerte a trabajar, asegúrate de no tener nada cerca: sin móvil, sin alarmas, sin juegos, sin cosas por la mesa. Busca un trabajo profundo de 2-3 horas. Tómatelo en serio, no vale de nada volver y tener el móvil al lado de la mesa.

Paso 9 (el más importante): perdónate

El tema de la productividad y el autocuidado puede ser contraproducente: muchas veces nos exigimos más de lo que somos capaces de dar. Si has estado unos días mal, no te preocupes, no hace falta que tenga justificación: el ser humano es así. Todo el mundo tiene días malos.

Muchas veces la solución no está en seguir flagelándose, sino en parar y preguntarte qué necesitas: quizá lo que necesitas es una ducha y salir a pasear un rato, hacerte un buen café o un desayuno que te apetezca. Cuídate, perdónate, y desde ahí planifica la vuelta: el horario, la disciplina, los objetivos.

Conclusión

Si estás en unos días chungos, “abandona” lo que queda de día y mañana a remontar. Que te vaya muy bien y que recuperes esas buenas sensaciones que da el trabajo bien hecho.

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