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Rutinas y hábitos para septiembre: mi journaling de vuelta a la rutina

Un ejercicio de journaling para organizar septiembre en cuatro bloques: retos, objetivos, hábitos y horarios. Incluye una semana tipo para convertir las intenciones en un plan concreto.

💡 No tienes que empezar de cero cada septiembre: retoma los hábitos que ya tienes y añade como mucho uno nuevo cada mes. Antes, aclara qué retos afrontas y qué objetivos te importan.

El vídeo

Rutinas y hábitos para septiembre

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El verano se acaba y toca reestructurar

El verano se acaba y toca volver a la rutina o empezar a construirla, si la perdiste. Cada uno vuelve desde una situación distinta: al trabajo después de las vacaciones, a la universidad o al bachillerato. La idea de fondo es la misma: el verano suele ser más distendido y septiembre trae más estructura, menos planes espontáneos y obligaciones que quizá no apetecen.

Normalmente no preparo todo esto de forma tan explícita, pero al grabar el vídeo me di cuenta de que algunos patrones se repiten al final de cada verano. Los organicé en cuatro puntos: retos, objetivos y visión, hábitos y horarios. Mi recomendación es hacer el ejercicio con una libreta.

Retos

La primera pregunta es: ¿a qué retos me voy a enfrentar este año? Puede parecer genérica, pero es sensata. A veces decimos que no sabemos qué queremos cuando en realidad sí lo sabemos; otra cosa es decidirnos a afrontarlo. Si ya tienes clara la respuesta, no hace falta pasar horas con el journaling dándole vueltas.

En mi caso, es mi primer año 100 % en el mercado laboral. Mis retos son hacer un máster presencial por las tardes mientras trabajo (estar entre el trabajo y los estudios de 8 de la mañana a 8 de la noche cuatro días a la semana), entrenar e independizarme.

La segunda pregunta es: ¿cómo puedo solucionarlo? Parece obvia, pero sentarte a escribir la respuesta resulta muy útil. Muchas veces no avanzas porque no te paras a reflexionar ni pones tus ideas por escrito. Cuando las escribes, las haces concretas y las tienes presentes.

Objetivos y visión

Haz una lista, o usa cuadrantes si prefieres, con los ámbitos de tu vida. Yo reviso la familia, la salud, el deporte, las finanzas, los estudios, el trabajo y mis proyectos personales. Para cada uno, fija un objetivo concreto.

Para fijar objetivos puedes usar la metodología SMART (específicos, medibles, accesibles, realistas y acotados en el tiempo). La diferencia entre un objetivo que cumples y uno que se queda en intención está en concretarlo, medirlo y asegurarte de que sea alcanzable. Mira cómo se va concretando:

  • «Quiero entrenar este año». ❌
  • «Quiero entrenar 3 días a la semana». Mejor, pero todavía no dice qué haré.
  • «Salir a correr 30 minutos». Más concreto, aunque aún falta decidir cuándo.
  • «Entrenar 3 días a la semana (lunes, miércoles y viernes), correr media hora y hacer 15 minutos de fuerza los domingos». ✅ Así puedo comprobar si lo he cumplido o no.

Hábitos

Con el comienzo de cada septiembre, parece que tengamos que instaurar un montón de nuevos hábitos, cuando en realidad muchos de ellos ya los tendremos y solamente necesitamos que volver a ellos.

Las preguntas útiles de este bloque:

  • ¿A qué hábitos quiero volver?
  • ¿Cuáles no quiero perder?
  • ¿Qué hábito necesito según la etapa en la que estoy?
  • ¿Cómo voy a incorporar cada hábito? ¿En qué momentos, de qué manera y durante cuánto tiempo?

Como mucho, un hábito a la vez

Mi recomendación es incorporar como máximo un hábito al mes, o incluso uno cada dos meses. Crear un hábito consume energía hasta que la acción se vuelve automática. Piensa en una pila de acciones automáticas: cada hábito asentado se suma a las acciones que ya forman parte de tu día. Si intentas incorporar 7.000 hábitos a la vez, no lo vas a conseguir. Céntrate en uno y, cuando esté asentado, pasa al siguiente.

Mi top de hábitos (en este orden los instalaría)

  1. Sueño de calidad. Me gusta pensar que llego a todo gracias a dormir 7-8 horas diarias. Con la edad es tentador dormir menos, pero hay que mantenerse firme.
  2. Entrenamiento. 3 días por semana de fuerza.
  3. Alimentación. Menos ultraprocesados, más alimentos nutritivos y menos basura.
  4. Meditar. Estamos constantemente estimulados. Meditar ayuda a bajar revoluciones, calmar la mente y volver al presente.
  5. Planificación semanal. Te permite verla antes de que empiece.
  6. Salidas a la naturaleza. Idealmente, una vez por semana: una ruta o un paseo por la zona verde más cercana.
  7. Lectura y journaling. Ayudan a reducir la sobreestimulación. Reserva un rato para leer y escribir.

Horarios: la planificación semanal

Y para cerrar la introspección, toca planificar la semana. Coge una semana en blanco que represente una semana típica, sin eventos concretos, y diseña una plantilla con time blocking: asigna bloques de tiempo a actividades específicas. La idea es integrar todo lo anterior en una semana ideal: levantarte entre las 7 y las 7:30; ir a la universidad o trabajar de 8 a 14:30; comer y seguir de 15:30 a 17:30; entrenar a las 7; meditar y dormir. Para el fin de semana, reserva el sábado por la mañana para la naturaleza y el domingo por la tarde para quedar con gente.

Tener clara la semana que quieres vivir te permite encajar tus objetivos y buenas intenciones y, sobre todo, cumplirlos.

Para seguir: